sábado, 3 de febrero de 2018

BBMUM10 La infancia y los charcos






Hace ya algunos meses que no publico nada desde esta sección. Como siempre os comento, esta parte del blog es muy personal, nada tiene que ver con el tema profesional, aunque inevitablemente mi pasión por ambas cosas las una. En este post os voy a contar mi experiencia con los charcos de barro en casa, con los míos.
Comenzaré reconociendo que hay muy pocas cosas que le puedan gustar a un niño pequeño, como es  saltar sobre charcos de agua y barro. Eso es indiscutible, a lo largo de mi experiencia propia lo vengo observando y he tenido que reconocer que unas botas de agua y un charco son lo máximo 😊.


¿Qué beneficios encuentro que tiene para los pequeños dejarles saltar en charcos de vez en cuando? 

🌂 Uno de los más importantes para mí es el de disfrutar de la naturaleza, de la libertad y el placer de jugar al aire libre.

🌂 Favorece el ejercicio físico. Los charcos mejoran su motricidad gruesa .En ocasiones si ha llovido o hay charcos, descartamos la idea de salir de casa y quizás después de la lluvia quede un día perfecto para disfrutar del olor a tierra mojada y pasear.

🌂 Aprenden muchas cosas y muchos conceptos de forma práctica y significativa: flota, se hunde, capacidad, profundidad, seco, mojado, frío, caliente, lleno, vacío, limpio, sucio, más, menos…

🌂 Favorece su creatividad y autonomía.




¿Qué debemos tener en cuenta?

Evidentemente, los pequeños saltadores de barro se van a empapar enteritos por muy sofisticadas que sean las botas de agua, es por eso que debemos de tener una muda cerca para poder cambiarnos.
Debemos ir protegidos, independientemente de que nos mojemos todo, no es lo mismo mojarse con un abrigo que con un chubasquero. Y por supuesto, en invierno, sin botas de agua es mejor no saltar, pues el agua empapando nuestros pies no es nada divertido. Aunque hay también que precisar que los  resfriados se “pillan” por virus:
“Es interesante aclarar que los niños no se acatarran por salir al patio del colegio (lo que comúnmente se dice como que "cogió frío"), sino que la transmisión del resfriado se produce con mucha más facilidad en los locales cerrados (el aula), pues el contacto es más estrecho y además, al haber menos ventilación, las toses y estornudos de los acatarrados cargan el ambiente de virus en suspensión, que inhalan los hasta entonces sanos”. (Fragmento extraído de un artículo de la Asociación Española de Pediatría, en torno a los resfriados o catarros. http://enfamilia.aeped.es/temas-salud/catarro-resfriado).

A colación os dejo una entrada que escribí hace algún tiempo que habla del tema de los resfriados. Pincha sobre el enlace para más información.


Qué duda cabe que esto no quiere decir que no nos tengamos que resguardarnos  y protegernos del frío y sobretodo no permanecer con la ropa húmeda durante mucho tiempo, sentido común siempre.

Concluyo mi BBMUM diciendo que es una opción de los padres y que por supuesto cada uno tiene su opinión al respecto y es respetabilísima. Desde la mía pienso que la infancia es muy corta y que hay ciertas cosas que solo se sienten y viven con ilusión en una determinada etapa de la vida.





 Y si además acompañas a tu hijo y revives con él esos momentos, el disfrute se multiplica.

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8 comentarios:

  1. una interesantísima entrada, Lola. Dejar que los peques disfruten de la naturaleza, y los charcos lo son, es acercarlos a lo natural, a lo vital, a lo más energizante y a lo que más nos une a lo que entendemos por felicidad.

    Sin embargo, pincelo mi experiencia infantil y personal con los charcos. Las malditas katiuskas me dejaban los pies fríos y mojados y las odiaba con todas mis ganas. Nunca quería meterme en los charcos aunque mis padres me dejasen. Como ves... hay historias diferentes.

    Unos mil besos de finde y buena semana.

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    1. Eso es a lo que me refiero,aunque a la mayoría de los peques,siempre hablo desde mi experiencia,les encantan las botas de agua y poder meterse en los charcos,incluso sin ellas,jaja jaja...,el hecho de dejar hacer y probar da lugar a fomentar la autonomía,la resilencia y con todo ello la toma de decisiones y resolución de problemas. Un olé por tus padres que te dejaron probar y comprobar por tí misma. Tú solita comprendíste que no te agradaba. Hay cosas que son peligrosas y ahí no cabe excusa, no sé puede por seguridad,pero a mí saltar en los charcos me encantaba,recuerdo a mi hermano y a mí sorteando el camino seco y buscando charcos. A mi peque no le gustan,les encantan, y si, tengo que reconocer que saltamos juntas😊. Blanca,mil gracias por tu aportación y por contar tu experiencia personal. P.D. Unos buenos térmicos y las botas con forrito y cordel (con la bolita ajustable) ayudan y mucho a disfrutar la experiencia😉 Muchos besitos.

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    2. jijiji, las katiuskas de ahora no tienen nada que ver con las que tenía yo, ahora da un "gustazo" meterse en los charcos, jajajaj. un olé por tus saltos de charco en charco.

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  2. !Los charcos!... me recuerdan mi niñez aunque muy lejana.
    Precios entrada. Un beso.

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    1. Muchas gracias por tu cariñoso comentario, Blanca. ¡Muchos besos!

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  3. Es una experiencia que todo niño debe vivir.Hermosa y muy completa tu entrada Lola.
    Un beso enorme.

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    1. Muchas gracias,Sandra,yo también lo pienso. Muchos besos y feliz fin de semana.

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